Migajas heladas

 

 

Jabonosas. Migajas heladas. Pequeñas y juguetonas pompas de mercurio líquido. Secretos en paredes limón. Despiadados achuchones. Largas narices. Largas muecas zozobrantres. Litio y dulce abrigo de leche. Punta de plata y cuchillo plasticoso.  Arcillas rotas. Choque de arpegios enlatados. Basura sideral. Mentiras chorreantes y capuchas atropelladas.

Sísifo

 

 

 

 

Sin forma. Noche. Inofensivas sábanas. Acariciar la textura del Sol. Agua. Ponzoña. Monos de nieve. Cocos helados. Boulevard. Suspiros. Verdes profundos. Reunir nuevas formas.

 Parloteo en mi hibernación. Melocotón tras melocotón vuelvo sobre la colina siseante. Un antídoto para la píldora de cristal. Un cielo policromado se inclina. Jugar al Pinnacle con Sísifo. Eones en un entierro tectónico.

Electro angustia

Sección. Furtivo gorjeo con sabor almendrado. Duda golpea. Sucios trapos atraviesan mesas redondas. Fulminante. Gritan los puntos entre líneas. Acallar la enorme algazara. Lenguas cuelgan de corbatas verdes.

Licores de topacio. Dedos azabache. Sección. Electro angustia. Directo al suelo. Carcajada hasta el dolor. Burlar a la ballena. Descansar en una botella.

Navegar hacia el Sol

Aspirar la niebla. Narcisos amarillos. Piano. Variaciones subatómicas. Piano. Reptar sobre hielo. Un codo de distancia. Termitas. Suena un blues de Plutón. El peso de las palabras agota. Gorriones atraviesan el sonido y mil escobas en mi cabeza dictan sentencia.

Nieve. Blanca y lenta. Mi pupila. Hace tiempo que perdí mi dinosaurio. Pereza. Lánguida sonata caprichosa. Canciones para letras sordas. Isla-decepción. Dos reyes saltan desde un teleférico. Piano. Una banda de plástico sobre la frente. Bailar. Retroceder. Escupir rayos. Oídos humanos. Manteles negros. Visado. Navegar hacia el Sol.

Gigantes mosaicos multicolor

Tacones. Gigantes mosaicos multicolor.
Los caminantes huelen magnolias de
acero. Al caer el Sol, las voces sin brillo
recorren calles enceradas.
Abrir extrañas fronteras. Conducir por
corazones congelados. Perder el contacto
con las puestas de Sol. Tarjetas postales.
Demonios apilados en las escaleras de
mi casa. Flotar. Equilibrios imposibles.
Caminar. Cambiar. Inclinarse hacia atrás.
Despertar lentamente, bostezar brillantes
huellas. Cálido día en el que revolotea un
escuadrón de mariposas benevolentes.
Despejar el polvo de los ojos. Grandes
ciudades blancas a un millón de años luz.
La razón… tan opaca como mi paciencia.
La noche interior grita, exige dormir.
¿Estás escribiendo desde el corazón?
Desplomado y abatido, hundido bajo
espesas lunas flotantes… Incluso así,
incluso en su corazón, el diablo tiene que
conocer el nivel de mar.
Peligros, afanes, trampas. Fragmentos de
pupilas vidriosas señalan monocromos
puntos distantes. Leonado Sol. Confetis
de hormigón bajo los pies. Verbena
perezosa capturada en la mañana como
una fugitiva de la noche. La ciudad de los
egoístas convierten parabrisas en cines.
Atrapado en una caja. Intuir las flores que
caen de tu pelo. Sonrisa de oro y signos
de interrogación se ahogan en verdes
copas de café. Hablar como si los sentidos
fuesen sonido y materia. Modificar
estructuras. La realidad de un reflejo.
Permanecer bajo el antiguo cielo violáceo
y surcar la última y extraña sonrisa del
mundo. No hay besos entre los amantes lúcidos.

Playas enrejadas

Comenzar a jugar. Interminables tragos de bogartianos. Finales en playas enrejadas. Endebles pistolas hablan de forma atropellada. Pétreas miradas enfocan prismáticamente al punto divergente. Cabezas ciegas, sonidos diluidos. Mil gestos de venganza atraen su atención. Inerte humo, espeso y relajante. Ojos de arena. Charcos cósmicos en mitad del cortante frío nebular. Brebajes morfínicos y silencios ciclópeos. Escribir cuadernos de bitácora de viajes que no existen. Hundirse sobre la cama y soñar bajo espesas lunas flotantes.

Band a part

Band  a Part

Band a Part

Declaraciones de amor en forma de cigarrillo. Presencia verbal. Destrozar el lenguaje y hablar en silencio. El blanco y negro como realidad. El baile como subversión. Navegar y rotar en un mismo plano deconstruído. Esquemas y bosquejos llevados al límite, hacen olvidar el sentido originario del cine como ente temporal.

Ladrones idealistas, filósofos  marchitos.  La  cándida e inocente ingenuidad capitula. La virginidad  aniquilada por las notas de una canción. La música, evalúa el nivel de oscilación.  La obsesión de la soledad y la ofuscación ante el peligro que acecha se entrega al súbito encuentro con la violencia de un rapsoda envuelto en palabras rojas.

El hormigueo en la planta de los pies, las carcajadas bajo las altas cúpulas de viento silencioso. Sin tiempo para pensar, sin tiempo para parpadear. Un acelerado vuelo inestable, un camino hacia un descontrolado amor en fuga.

Inadaptados sin glamour, irracionales magos de las palabras. Gamberros nihilistas de medio pelo. Retrato experimental de una belleza real. Peligrosa travesura. Arder entre enamoramientos, entre feroces y burdos finales impensables.

Matar a los que amamos. Enamorarse como sinónimo de peligro. Gestos y movimientos frente a una cámara fantasma. Un pitillo en forma luz moribunda apunta directamente al entrecejo de un rostro que llora sin hacer ruido. Hablar entre cansados instantes de sofoco. La opresión del blanco y negro y la fotografía como retrato de un vampiro que despoja al espectador del color irreal de cine actual.

En las laderas de la ciudad, las marionetas piensan en viajar, en retornar al país de la mano rota… en la libertad. Sin aliento, circulan por la ciudad de los ciegos. Paréntesis. Bólido biplaza, una carretera, saborear el cielo azul. Paréntesis. Ya no hay pianistas, ni tiroteos sobre la amalgama de colores. Puntos supensivos.

Vainica Doble

VainicaDoble

VainicaDoble

Ballenas azules ponen cascabeles a los gatos.  Iconoclasta enamorado canta coplas entre amapolas marchitas. Máquinas infernales lanzan llamas mientras  cientos de bolitas de algodón se posan a la sombra de un árbol frutal. Días fríos y lluviosos. Inviernos bocabajo, pataleando en jardines de cristal. Berrinches y quebrantos. Trampas prefabricadas al final de día… al final de la escapada. Elegantes taquicardias perdidas en el tiempo.  Miradas disfrazas niegan pasos en falso ante el poderoso colibrí.

Dulce mermelada de soles deja ciego al manirroto embustero.  Agazapado en la esfera de la existencia. Alcanzar el tiempo para dejar de ser trivial. Carbonizarse ante la impávida e inmutable hipocresía. Proscrito, apóstata… la sociedad con cara de limón. Envolverse en melodías y abandonarse en la búsqueda de eslabones perdidos, al encuentro de lágrimas de cocodrilo.

Abrir los ojos y la nariz. Encontrase superado por agujetas del color del estragón. Fatal requiebro ronda la chirriante mollera. Escupir con saña la ira con una efímera sonrisa. Adaptar la mente al inevitable presente. A la salida de la gran fisura, elegantes sonidos se despachan a gusto mientras cantan nanas  a las estrellas. Mientras tanto, el regusto del último lingotazo al orujo de vainica, os deja en el paladar un embriagador aroma que ya nunca volverá.

Mirai Webzine Nº1 [Marzo 2013]

Portada Mirai Webzine

Durante varios meses he estado trabajando junto a mis compañeros de Mirai Webzine Cultural en la elaboración de esta nueva revista que hoy ve la luz con un primer número lleno de contenidos tales como literatura, fotografía, cine, artesanía, cómic e ilustración, música.

En definitiva un publicación libre u gratuita para que todo el mundo tenga acceso y pueda disfrutar de arte y cultura.

Os dejo el enlace a Mirai Webzine Nº1

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