El viaje de Yuichi Yokoyama

Manga de Yuichi Yokoyama

Manga de Yuichi Yokoyama

A veces no hace falta hablar para entender lo que la persona que tenemos al lado nos quiere decir. Todo es más sencillo de lo que a nosotros nos parece. Un viaje en tren es una experiencia que a pesar de ser una rutina que tienen millones de personas, no resulta aburrida en absoluto; o por lo menos eso debe pensar Yuichi Yokoyama, ya que con un tren, tres personajes sin nombre y varios secundarios desconocidos, consigue transmitir la misma sensación que tenemos cuando viajamos solos en la parte de atrás de un tren. Miradas furtivas, miradas directas entre pasajeros que no se conocen pero que se examinan y analizan a través de los ojos, del peinado, de la ropa. La prisas y el sudor, el sentirse aprisionado entre una maraña de brazos y piernas mientras una nube de denso humo recorre un pasillo interminable. Así describe Yokoyama lo que es un viaje en Japón en su obra “Viaje”.

El punto de partida no tiene importancia; puede ser cualquier estación de cualquier ciudad. Para los pasajeros, el interminable traqueteo del tren los sume en un paseo de preciosas postales de verdes árboles, que apenas llegan a apreciar. La velocidad casi se palpa y el viento da paso a un enjambre de casas ajardinadas. Para el lector el destino no existe, para los protagonistas si, aunque quizás los personajes de esta obra, quieran hacernos ver la importancia de las cosas, la importancia de lo cotidiano que nos exaspera, de aquello que nos hace levantar la ceja, o simplemente hacernos reir por un momento.

Yokoyama impregna su obra de un dinamismo y de movimientos, de perspectivas que nos hacen meternos no solo dentro del tren, tambien debajo de los vagones y ser el aire que estos cortan a medida que avanzan a gran velocidad.

Hay en la obra una búsqueda por parte del autor por encontrar en un viaje largo y pesado algo que ayude al lector a encontrarse a sí mismo. Es como leer las páginas de los Diarios de Krishnamurti, al principio densas y al final llenas de sentido.

El futuro que auguraban hace cincuenta años no se parece en nada a nuestro presente, y sin embargo Yuichi Yokoyama consigue con su dibujo dar la impresión de estar en un punto lejano de este mundo y posar la locomotora en el espacio sideral y tocar las estrellas. No importa que no haya diálogos, importa el bonito dibujo de su autor e importa la constante que se repite durante todo el camino y que se puede resumir en una sensación, la sensación de que quizás, lo más importante de un viaje no es el destino sino el viaje en sí.

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