Nada

nadaEl mar se detiene. El poder psicotrónico comienza el despertar. Un titiritero que controla el tiempo. Instantes que se pierden. Millones de planetas orbitan  alrededor de enormes montañas de cristal. La gigantesca nave roja da volteretas  entre reflejos que danzan hasta perderse.  Bordeando caminos de marchita primavera, persiguiendo tardes de abril. Un espía cósmico traduce imágenes borradas. Sueños de  noches inventadas, despiertan rugidos de otros universos. La zanfona  canta y embauca a elefantes y ballenas. Remolinos musicales. Golosinas  azules transforman abecedarios de otros tiempos en deliciosos impulsos  acuosos.

Un ejército de negros edificios advierte el ocaso del día.  Pequeños principitos otean dunas de sal con enormes teleobjetivos. Relojes rebeldes. El genio de la lámpara se siente estafado. Calla, pues sabe que no valdría de nada. Una úlcera de ideas consume poco a poco y a regañadientes el final de la partitura. Nace un nuevo universo.

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